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Carlos Rubén presentó en Calatayud su gama de garnachas

Carlos Ruben cabecera

carlos Rubén, con uno de sus vinos, durante la presentación. FOTO: Gabi Orte / Chilindrón.

 

 

Podía haber presentado sus vinos en Madrid, Barcelona, Zaragoza, etc., pero eligió Calatayud, donde se consolidó como enólogo, al frente de la cooperativa de Miedes. Carlos Rubén Magallanes −ahora Carlos Ruben, la voz de la garnacha presentó en el Aula cultural san Benito a mediados de diciembre su gama de vinos El Camino, compuesta por diferentes vinos, siempre a partir de la variedad garnacha, de diferentes puntos de España y Francia, incluido Aragón, por supuesto.

Durante la presentación, Mariano Navascués, colaborador de Gastro Aragón, destacó la vinculación del winemaker con las garnachas de Calatayud, con las que ha trabajado a lo largo de veinte años. A partir de 1997 se dedicó intensamente a estudiar las garnachas de Aragón, Cataluña, Madrid y sur de Francia, de donde se fue consolidando este proyecto, que no hubiera sido posible sin la colaboración de su amigo Mark Schiettekat, creador de la empresa Master Winemakers, dedicada a la elaboración de distintos proyectos por todo el mundo.

Son catorce vinos diferentes, de una sola denominación de origen, como Calatayud, o procedente de varias −Calatayud, Campo de Borja, Cariñena, Manchuela, Madrid, Priorato, Montsant, Empordá, Terra Alta, Cigales, Langedoc- Roussillon o Maury Beziers−, pero siempre a partir de garnacha sea, tinta, blanca gris o tintorera; blancos, tintos, rosados, dulces y hasta un espumoso.

El aula san Benito casi se queda pequeña para albergar a todos los asistentes. FOTO: Gabi Orte / Chilindrón.

Vinos que las más de 200 personas que asistieron a la presentación, entre ellos numerosos profesionales del mundo del vino, pudieron degustar en un magnífico marco, mientras contemplaban los interesantes y divertidos vídeos asociados a cada una de las marcas.

Viñas viejas

Vinos, según Carlos Ruben, que «proceden de pequeñas parcelas de cepas viejas de garnacha, parcelas con un carácter muy particular. Se puede percibir de inmediato si una viña es excepcional. La vista, la situación, el terreno, las viñas viejas que te miran fijamente, el entorno, la suave brisa, todas las piezas encajan a la perfección. Cada año, todo lo que hay que hacer es esperar la deliciosa fruta y manejarla delicadamente. Este vino siempre será único, quizás no necesariamente el mejor, pero siempre grandioso dentro de cada añada».

Diseñados, además, con mucho sentido del humor en los nombres de sus etiquetas: Punto G −el rosado de Cigales y Cariñena−, Garna cha-cha-cha, El Clásico –como el Madrid-Barça, con garnachas de Madrid y con otras de Cataluña−, Sin Duda –aludiendo a Calatayud, cuna de la garnacha−, Doble Cuerpo, Antonio Antonia –homenaje a los padres de Ruben−, Bassin, Vida Libre, La Cuna, El Clásico, Susplau –que abarca dos zonas catalanas−, Mil gotas y Parcela Única.

Vinos con sentido del humor. FOTO: Gabi Orte / Chilindrón.

Vinos radicalmente diferentes entre sí, con precios asequibles, entre 5,50 y 22 euros, que muestran el poderío y la diversidad palatal de las variedades de las garnachas en función de su zona de origen y elaboración.

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