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En modo cuñado

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Si bien deberíamos consumir alimentos de Aragón durante todo el año, la celebración de estas fiestas ‒en las que tanta importancia tiene la comida y la bebida‒, es un momento que no debemos desaprovechar. Pues vienen muchos que están fuera y no pocos salen para ir a reunirse con los suyos en otros lugares, esperemos que bien provistos de viandas locales.

Estas reuniones familiares y de amigos resulta óptimas para presumir de lo que producimos aquí, que no siempre es conocido allende el Ebro. Puede que la borraja parezca humilde para estas mesas, pero siempre se pueden alegrar con unas almejas y arroz, generando ese plato ya canónico de nuestra cultura. O recurrir al cardo, bien en ensalada o guisado en salsa de almendras. Y si quieren epatar, una ensalada de achicoria ennoblecida con un poco de trufa rallada será difícilmente superable.

Por más que el ternasco sea nuestra carne tradicional, asado y con patatas a lo pobre, existen otras opciones cárnicas, especialmente capones, pulardas y otras aves singulares que también se crían en Aragón. Y, aunque sea menos habitual, recurrir al bacalao o al congrio es también una buena idea, al menos para aligerar los estómagos, que bastante sufrirán en los próximos días.

Más allá de turrones locales, que tenemos, clásicos y también creativos, la laminería oficial es el guirlache, heredado de la tradición árabe, que puede elaborarse en casa ‒turrón negro le llaman en el Pirineo‒ a partir de almendras, azúcar y miel. Y no se olviden de los quesos.

Y, por supuesto, es el tiempo adecuado para acercarse a nuestros mejores vinos, cavas y espumosos. Afortunadamente, la calidad media de los vinos aragoneses puede competir en cualquier mercado y, poco a poco, las bodegas van elaborando vinos punteros, especiales y singulares, destinados precisamente a este tipo de celebraciones.

Aunque solo sea por estas fechas, perdamos ese miedo a lo nuestro, el tan aragonés complejo de inferioridad, y pongámonos en modo cuñado ‒documentado a ser posible‒, presumiendo de lo que aquí se hace. Aunque solo sea una tregua navideña.

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