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VINOvidiVINCI. Denominación de origen Matarraña

Viñedos de la bodega Mas de Torubio, que se encuentran cerca de Cretas, en pleno Matarraña. Foto: Paco Orós.

 

Suena estupendamente, verdad? ¿A que estaría bien? Parece ser que ya se han dado los primeros pasos para pasar de una Indicación Geográfica Protegida, la del Bajo Aragón, a una Denominación de Origen, la del Matarraña. Por lo que se escucha y se lee ha habido alguna que otra reunión entre las partes implicadas para ratificar la apuesta y todas están de acuerdo. Sería un avance más que fructífero porque la realidad vitivinícola en esta comarca turolense es absolutamente prometedora.

No sé si conocéis esta zona en lo que a vino se refiere. En mi caso, suertudo que es uno, suelo deambular por toda la comunidad y reincido esa porción turolense con cierta frecuencia, por trabajo y por placer.

El Matarraña vitivinícola ha ido dando pasos de gigante a ritmo pausado y, de repente, se ha consolidado como el aire fresco, como la nueva y esperanzadora referencia del mapa aragonés. Todo está de cara en este rincón turolense: climatología, suelos, pequeñas parcelas escondidas entre masas forestales, variedades que se han adaptado perfectamente a lo que dictaminan las condiciones que allí habitan, manos y mentes sabias e implicadas… todas las piezas encajan en el tablero. Y ahora es el momento.

En las escapadas siempre incluyo una bodega y, por ejemplo, he tenido la suerte de visitar Mas de Torubio. Es una pasada. Enrique Monreal, su generoso anfitrión, muestra un proyecto sin fisuras, con un discurso que tiene muy en cuenta la tradición, el mimo y el apego hacia un territorio sobresaliente para cultivar la vid y elaborar vinos de altísimo nivel. Desde la finca, hasta la bodega que está en mitad del pueblo de Cretas, es una de las muestras que manifiesta el potencial y la realidad que convive en este territorio.

Otra de las fincas impepinables es la de Amprius Lagar, lindando con Torubio. Catar y conversar en ese lugar supone desbloquear a un nivel tremendamente placentero. Y si me aceptáis un consejo, prestadle atención a los dos blancos que elaboran en esa bodega, un chardonnay y un gewürztraminer.

Lo de Venta d´Aubert también es de película porque, entre otras muchas cosas, la parte enoturista la tienen muy desarrollada, con propuestas que van más allá de catas en su wine bar. Muy recomendable el paseo por las esculturas que están esparcidas por el entorno natural que rodea a la bodega.

La bodega más reciente abrió sus puertas en mayo de este año. Se llama A Maru de Gasconne y tengo muchas ganas de conocerla. Probablemente sea el motivo del próximo viaje. A Cretas de cabeza. Y ya que estoy, me pasaré por Crial Lledó, Bayod Borrás y Mas de Llucia. Serán una escapada intensa, sin duda.

La base está porque sus proyectos la sustentan. No hay ningún fleco colgando en el Matarraña para seguir soñando con esa hipotética nueva denominación de origen. Nos vendría bien. Y ojalá se cumpla.

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