«El vino es mejor cuando se comparte»
Su primera respuesta cuando le propusieron ser presidenta del Consejo Regulador de la DO Calatayud fue «no». Almudena Anadón asegura que sintió miedo y vértigo y que no sabía qué podría aportar al cargo. Pero le pudieron las ganas de afrontar el reto, apoyada por su pareja, que es sumiller. Se tiró a la piscina y, por el momento, reconoce, flota, aunque espera nadar pronto. Como ella misma tituló en su web, de influencer a presidenta del Consejo Regulador de la DOP Calatayud: comunicar el vino desde dentro.
¿Cuál es su primer recuerdo relacionado con el vino?
Recuerdo ir de niña con mi familia a comprar Albada blanco a la bodega de Villarroya de la Sierra. Yo soy de Calatayud, mi madre de Terrer y todos los recuerdos de infancia están aquí. Luego me hice mayor, tuve que salir a la universidad, pero soy de Calatayud y he vuelto.
¿Y su primer recuerdo profesional o contacto con el vino?
Yo soy directora de hotel, mi vida siempre ha estado relacionada con la hostelería, pero no entendía nada de vino; para mi, era un mundo muy lejano. Y un día, estando en Sabores d’Entonces de Barbastro, con mi pareja y con Luis les dije: «Me voy a abrir una cuenta en Instagram y me haré famosa y me invitarán a las bodegas». Por supuesto, se rieron. La abrí, crecí y comenzaron a invitarme, pero yo seguía sin saber nada así que tuve que ponerle solución y formarme.
¿Qué quería ser de mayor?
Feliz. Yo es que no recuerdo tener una vocación clara cuando era pequeña. Simplemente quería ser feliz.
¿Cómo le explicaría qué es la felicidad a un niño de siete años?
Yo creo que, cuando haces algo que te hace sonreír, eres feliz. A veces, nos pegamos la vida buscándola y la felicidad está en el trayecto.
¿Qué parte de responsabilidad tiene el vino en su felicidad actual?
Pues mucha, mucha responsabilidad. Y más ahora que soy la cara visible de una denominación de origen. A mi, el vino me hace feliz y quiero difundirlo de una manera sencilla, sin tecnicismos que bloquean a mucha gente. Quiero que el vino sea accesible. Yo no sé de Coca-Cola y bebo.
Hablar de las emociones del vino ¿es solo imagen?
El vino tiene emociones, tiene recuerdos y tiene compañía. Yo siempre digo que el vino es mejor cuando se comparte. Tú te abres una botella de vino en tu casa y no te sabe igual que cuando descorchas esa misma botella en una cena o en una conversación con amigos. Con el vino, pasa como con la música, una canción te trae recuerdos y te lleva a muchos sitios.
Dicen que todos los españoles llevan dentro un presidente del gobierno y un seleccionador de fútbol. ¿También llevamos ahora un (falso) sumiller, alguien que cree saber de vino?
Hay de todo y, mientras se consuma vino, todo es bienvenido. Pero creo que tenemos que quitar el estigma de que el vino es de difícil acceso. El vino se descorcha y se disfruta. Si tú abres una botella de vino y te gusta, ya entiendes de vino. Es verdad que este es un mundo muy interesante en el que siempre quieres descubrir más. Pero si no es lo que te mueve, no pasa nada, se puede disfrutar igual.
¿Se sigue disfrutando del vino cuando se trabaja con él?
Todavía más, porque tengo mucho por aprender. Quiero conocer todos los vinos de todas las bodegas de la DOP, tengo ese gusanillo de saber porque conocer me va a hacer defender mejor lo nuestro. De hecho, ya he empezado mi ruta por nuestras bodegas y, cuantas más conozco, más ganas tengo de probar nuestros vinos.
¿Qué le quita el sueño? ¿Qué tal duerme?
Yo duermo fenomenal. Pero eso no lo hace el trabajo, eso lo hace tener la conciencia tranquila. Cuando hacemos las cosas de corazón, podemos dormir bien.
¿A quién invitaría a un vino? Personaje histórico, público o alguien de su entorno.
Continuamente digo que el vino siempre hay que beberlo con amigos, porque el placer de beber vino está en compartirlo. Pero, mira, ahora que lo pienso, quizá me tomaría un vino con Agustina de Aragón, que fue una revolucionaria, para que me cuente cómo vivió aquellos momentos. El mundo lo tenemos que dominar las mujeres y sí, me gustaría compartir una botella con ella.
¿Y quién cree que no se merece ni olerlo?
Yo creo que no le puedes negar nada a nadie. ¿Quién somos nosotros para excluir a nadie de beber vino?
¿A quién le debe un vino? (Cita pendiente)
Debo una cena maridada a mi cuadrilla de amigos; hace años, hicimos una muy chula, pero no la hemos repetido a pesar de que nos quedamos con ganas de más. De hecho, cada vez que me ven, como en las fiestas de Calatayud, me preguntan «¿Y la cena para cuándo?» Se la debo y será con vinos de Calatayud.
¿Qué ha hecho últimamente para hacer feliz a alguien?
Soy una persona muy detallista y siempre estoy pendiente de los míos y, principalmente, de mi hermano. Yo no soy madre y soy como una madre frustrada, ¿sabes? Quizá, por eso, lo mimo en exceso, y eso que es mayor que yo.
¿Cómo se ve en diez años?
Pues espero que con pocas arrugas, me conformo ya con las que tengo. No me veo como presidenta de la DO porque creo que, como en la política, es bueno que los cargos tengan renovación. Pero sí me gustaría haber hecho muchas cosas por el vino de mi tierra. Me gustaría que me recordaran bien.
