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El vino, en familia

Publicado el libro 100 dinastías del vino español

 

 

No hay duda de que el vino nació, quizá por accidente, en el ámbito doméstico cuando el ser humano se hizo sedentario, lo mismo que la cerveza y el arte. La familia era el destino primero del vino y, bastante pronto, fue también el ámbito en el que se desarrolló la producción de vinos como actividad industrial primigenia, cuando se buscaba acumular excedentes más allá del consumo familiar para comerciar con ellos. Una actividad comercial milenaria que ya fue muy importante en tiempos antiguos para vivir después largas etapas de declive y un relanzamiento a partir del siglo XIX, casi siempre a partir de iniciativas primero individuales y luego familiares que dieron lugar en ocasiones a poderosas corporaciones.

En el trayecto se dieron todo tipo de peripecias, entre ellas las frecuentes crisis familiares que han ocasionado rupturas, de las familias y de las empresas, a veces creativas, con resultado de nuevos proyectos de interés y nuevos vinos de calidad, y en otras con funestas y destructivas consecuencias. Hay algunos nombres históricos que han desaparecido del gran libro del vino, pero han sido reemplazados por otros.

Abundan los nacidos de la viña, construidos por campesinos que decidieron dar el paso decisivo de poner en marcha sus bodegas. En otros casos, se dio la llegada de inversores procedentes de otras actividades, algunos con trayectoria efímera (véanse tantas iniciativas de constructores, frustradas en los últimos años), otros implicados estrechamente en el negocio, caso de tantas bodegas centenarias instaladas en zonas como Jerez, Rioja, Cataluña y otras.

En 100 dinastías del vino español se ha querido poner el foco en una selección de esas familias que han tenido un papel en el retrato que se ha dibujado en los últimos años de esa actividad económica que tiene tanto de industrial como de artesanal y en ocasiones con componente artístico. Se han seleccionado cien apellidos (aunque algunos se diluyeran por la línea hereditaria femenina) que suman al menos tres generaciones de actividad bodeguera.

En todos los casos se ha puesto el foco en la familia más que en las bodegas, aunque, obviamente, son dos aspectos estrechamente asociados. Y en muchos casos, las trayectorias familiares se han ramificado en algún momento. Al menos en esta publicación, se han vuelto a juntar en un capítulo en el que se expone la saga de la familia y, claro, el momento de la ruptura. Siempre se pidió la colaboración de las familias, aunque, por las razones que sean, no siempre se ha obtenido respuesta y hubo que recurrir a fuentes indirectas o al archivo de PanetAVino y de los autores de los textos.

100 dinastías del vino español mantiene el esquema habitual de la publicación. El número cien es el hilo conductor del libro, con otros tantos capítulos, con textos cortos que ofrecen una información, necesariamente somera, con la exposición de esas sagas familiares en una relación en la que, como no puede ser menos, se pueden echar en falta algunos nombres, pero no nos cabe duda de que los incluidos merecen estar. Cabe señalar que la falta de datos fiables y de respuesta de los interesados, ha obligado a prescindir de algunos (pocos) de los previamente elegidos. Cada uno es libre de elegir, pero parece insólito que, en tiempos difíciles como los que atraviesa el negocio del vino, se renuncie a una difusión que es gratuita, definida exclusivamente por motivos informativos según el criterio del equipo de la editorial.

Como es norma del anuario, los cien capítulos centrales llegan tras un reportaje amplio sobre un aspecto relacionado con la temática de la publicación. En este caso se abre con un reportaje que lleva el título de Continuidad de la bodega familiar y el subtítulo Herencias destructivas y creativas, en el que se hace un recorrido histórico centrado sobre todo en un aspecto que ha dado lugar a conflictos como es el de la transmisión de la empresa a los herederos y la entrada de las nuevas generaciones a la gestión y a otros puestos clave de la actividad vinatera.

Una familia que reúne en su historia centenaria muchos de esos aspectos es la riojana Eguren. Es una dinastía con al menos cinco generaciones de viticultores en San Vicente de la Sonsierra, siempre elaborando sus vinos de cosechero a partir del viñedo propio y, más adelante, de la compra de uvas en el vecindario, primero para la venta del vino a granel, hace más de medio siglo con el inicio de la comercialización de sus primeros vinos embotellados, después con la ruptura familiar y con ulterior desarrollo de dos proyectos familiares de distinta filosofía y trayectos independientes. Y, ahora, con nuevas generaciones accediendo a los negocios familiares. Marcos Eguren, genial enólogo del grupo Sierra Cantabria, aporta su experiencia en un artículo final titulado Historia, familia y sucesión en una bodega familiar, el cierre perfecto de la publicación.

100 dinastías del vino español ya está disponible en la web proensa.com y en una selección de librerías y puntos de venta. Los suscriptores de PlanteAVino reciben la publicación con el importe incluido en su suscripción.

10 monográficos, 100 euros

Con motivo de la Feria del Libro de Madrid, VadeVino Editorial ha lanzado una oferta especial de los diez monográficos anteriores al precio de 100 euros, incluidos gastos de envío. Una ocasión para reunir toda la colección, con algunos de los libros a punto de estar agotados, y un buen regalo para amigos y familiares, con información sobre la historia del vino, de las bodegas y de las personas que han dibujado el panorama vitivinícola español, la elaboración y crianza de los vinos y otros aspectos, dosificados en pequeñas píldoras informativas para una lectura cómoda, excelente para momentos de relajo.

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