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LA SEMANA trufera DEL TAPAO

El Tapao

Trufa blanca y negra

Aunque gran parte de la población aragonesa va diferenciando entre la trufa negra, Tuber melanosporum, la de invierno, de la blanca o de verano, Tuber aestivum, a algún diseñador de carteles parece que le cuesta entender que no son lo mismo, ni siquiera gráficamente, aunque tengan cierto parecido, que para eso son tuber las dos.
Obviamente, el despiste se ha saltado todos los pasos del proceso de creación, incluida la de los servicios de imagen del Gobierno de Aragón, más atentos al parecer a la ubicación de los logos que a la corrección del resto del cartel.
¡Ay señor, cuánto nos falta todavía en esto de la cultura de la trufa!

Siguiendo con el asunto, en las jornadas de Daroca, el más leído periodista gastronómico aragonés vino a decir −luego lo escribió− que la trufa «la venden a 800 euros el kilo, un poco caras si lo que se quiere es promocionar este hongo exquisito entre los consumidores de a pie». De inmediato, los truferos allí presentes se indignaron y le replicaron airados, con lo que se animó la mesa redonda, a la vez que se moría. A pesar de los intentos del moderador, el editor de esto, por más que después no hubiera más actividad en la sala, y que el público estuviera entretenido, la organización, algo molesta, optó por no prolongar los debates.
Lo cierto es que falta aún mucha cultura de la trufa y que estos debates son necesarios, aunque quizá haya que buscar otros escenarios para realizarlos. Eso sí, la actriz María José Moreno, que allí estaba, se lo pasó genial. Y aprendió. Algo es algo.

José Ángel Biel, que escribe todos los domingos en El Periódico de Aragón −será para compensar los nueve años que lleva ausente en facebook−también se ocupa de la trufa. Esta misma mañana, con su proverbial desaparpajo sostiene que «este año, la producción de trufa negra de Teruel (tuber melanosporum), ha generado en el territorio una riqueza de similar cuantía a lo que supone el Fite cada año», lo que no le vamos a discutir. Sí que la «riqueza que sería mayor si los productores contaran con ayudas para mejorar el márketing», pues el sector, atomizado y disperso, parece poco dispuesto a emprender promociones colectivas, como demuestran los hechos. Y su guinda, turolense es al cabo,  «se aceptara que, por razones de autoestima, no es recomendable cambiar la denominación de la trufa de Teruel. A nadie se le ocurriría, por ejemplo, llamar al vino del Somontano o de Cariñena, vino de Aragón, aunque de esta tierra son.»
Querido José Ángel, si ni siquiera hemos logrado poner en el mapa gastronómico el concepto trufa de Aragón −para la mayoría española, la trufa viene de Soria; para el mundo, de Francia, parece un poco provinciano promocionar la de Teruel como marca propia. Aunque, si como su colega Aliaga, que afirma que es capaz de diferenciar la de Teruel de la de Huesca,  logra demostrar su especificidad, quizá tnga sentido. Que se pronuncie el CITA, que está muy activo, como debe ser, en esto de la trufa.

 

 

 

 

Astutos los especialistas en cebollas El Vergal, ubicados en Gallur, de larga tradición cebollera. La etiqueta de la cebolla recuerda peligrosamente a la de la DOP Cebolla de Fuentes, de color negro, que se ubica sobre cada ejemplar. Obviamente, por ubicación, las cebollas de Gallur no pueden estar amparadas por la denominación de origen, por más que ambas beban del Ebro.

 

 

 

Correos Market ha aprovechado hábilmente la querencia de los españoles por  los problemas de la España −despoblada, vacía, vaciada, elija lo que más le guste−, pero la realidad, cuando se conoce es bien otra. Algunos pequeños productores, ilusionados, han tratado de utilizar este ilusionante instrumento para vender su producto por el mundo, al que acaban de incorporar productos frescos. Pero y a modo de ejemplo:

Entendible que en su presentación en Madrid Fusión, el representante de correos no quisiera hablar en público de cifras ni tarifas.

 

 

 

De momento el público está respondiendo a la oferta de los cuatro puestos de restauración del Mercado Central. Sin embargo crecen en las redes los comentarios acerca sus precios. Para muestra un botón. Eso sí, su cebolla está de muerte.

 

Definitivamente el dragón turístico aragonés ha volado y ha de resignarse a un papel de secundario. Si antaño figuraba orgulloso en la promoción de diferentes actividades gastronómicas aragonesas, en la habitual sopa de logos, ahora se ve desplazado por la tradicional A. Hay que diferenciarse de tiempos pasados.

 

 

 

La pregunta de la semana
¿Veremos foodtrucks en los aledaños del Mercado Central?

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