
Tras una simbólica portada, reflejo de las preocupaciones de la obra, Ismael Ferrer edita en Trea –que parece retomar con brío su actividad– un ensayo acerca de su filosofía sobre la alimentación.
Actualmente director gastronómico del Centro de Innovación Gastronómica de Aragón, ha sido profesor de cocina y pastelería. Divulgador, con varias obras a sus espaldas –Monumentos del reino vegetal del Pirineo central, 2019; el recetario El arte de la cocina aragonesa, 2023; y Patrimonio alimentario de Cantabria, 2025–, destacando por su labor en la búsqueda y recuperación de especies hortícolas en peligro de extinción.
Con tesis de partida a veces discutibles –la telulorogía está bastante presente–, los puntos de llegada de la obra son rotundos y perfectamente compartibles por una mayoría: «Ante este desconcierto dirigido, solo hay una herramienta para cambiar: educación y consciencia».
Aunque «el ser humano tiene la libertad y la responsabilidad de saber qué alimentos ofrecen mayor sabor para disfrutar en la mesa, cuáles de ellos aportan una mejor salud y cuáles cuidan y salvaguardan en su conjunto el planeta que habita», no parece que esté por la labor.
En la obra, que a veces peca de reiterativa, se insiste en la necesidad de educar a la ciudadanía para cambiar sus hábitos alimentarios, algo que no parece estar cerca de ocurrir.
«En la mano de cada uno está la posibilidad de elegir la comida que va a consumir y con este pequeño gesto conseguir que el plato sea bueno para sí mismo, para el colectivo humano y para el planeta». Un optimismo que nos gustaría compartir.
Comiendo el mundo, llega el cambio
Ismael Ferrer. Trea. Gijón, 2025. 74 páginas. 14 euros.
