La mayor y más antigua denominación de Aragón estima una cosecha de entre 55 y 60 millones de kilos de uva, aunque la cifra final dependerá de las lluvias que se registren en agosto y septiembre

 

La vendimia ha comenzado este miércoles 5 de agosto con la variedad blanca chardonnay, la más temprana. Foto: DOP Cariñena.

 

La vendimia de este año, la más temprana de su historia debido a las altas temperaturas y a la ausencia de precipitaciones en junio y julio, ha comenzado hoy con la recogida de la variedad blanca chardonnay en viñedos de las bodegas San Valero y Care

 

 

La Denominación de Origen Cariñena, la mayor y más antigua de Aragón, prevé recoger este año entre 55 y 60 millones de kilos de uva en sus 13.153 hectáreas de viñedos. La cifra final dependerá sobre todo de cómo evolucione la situación meteorológica en agosto y septiembre, en especial de las lluvias que se registren. La estimación inicial podría suponer, en el supuesto más optimista, un aumento del 9,5% respecto a la campaña de 2025, cuando se recolectaron 54,8 millones de kilos. Si finalmente fueran 55 millones, sería una cifra similar o ligeramente superior a la del pasado año. En cualquiera de los casos, la cosecha estará por debajo de la media de los últimos 5 años.

La vendimia ha comenzado este miércoles 5 de agosto en viñedos de las bodegas San Valero y Care, con la variedad blanca chardonnay, la más temprana. En los próximos días se incorporarán otras uvas primerizas como merlot o garnacha blanca. Y, a partir de mediados de mes, las más extendidas y características, como la garnacha tinta —que en 2025 supuso el 37,5% de la producción—, tempranillo o cabernet sauvignon. La previsión es cerrar el grueso de la campaña en octubre. La recogida mecánica se ha extendido mucho en los últimos años y se realiza ya en el 75% de la superficie de la Denominación.

Aunque en las estaciones de otoño, invierno y primavera se superó en la Denominación Cariñena la media histórica de precipitaciones, en verano ha ocurrido lo contrario, con temperaturas también más altas de lo habitual. Junio registró máximas de 40,9 ºC durante varios días y precipitaciones prácticamente nulas. Y julio ha sido un mes con varias olas de calor repetidas y sin precipitaciones. Todo ello ha adelantado la maduración de la uva. Y así, la vendimia de este año será la más temprana de su historia, arrancando una semana antes que en 2025.

Los informes técnicos resaltan igualmente la buena sanidad de la uva, por lo que todo apunta a que será una cosecha de gran calidad. La añada del pasado año obtuvo la calificación de Excelente.