El documento ha sido elaborado tras el análisis de una serie de programas de prácticas universitarias en el medio rural de diferentes instituciones centrados especialmente en los de la UZ

La principal conclusión que se puede extraer del informe es que estos programas son una herramienta prometedora para acercar el talento joven al medio rural. FOto: DPZ.
Un informe elaborado por la Cátedra DPZ sobre Despoblación y Creatividad de la Universidad de Zaragoza concluye que las prácticas universitarias en entornos rurales son una herramienta prometedora para acercar talento joven al medio rural pero no suficiente para crear arraigo. El documento, que ha sido presentado esta mañana en rueda de prensa, ha sido elaborado por Pablo Delgado, María Dolado, Nieves García Casalejos y Adrián Palacios Mateo.
El informe analiza una serie de programas realizados por diversas instituciones, aunque se centra en los desarrollados desde la Universidad de Zaragoza. Algunos de los programas analizados son: Desafío, Arraigo, Campus Rural, UCLM Rural, Odisseu, Raíces/Sustraiak, Talent Rural y Impuls Rural.
La principal conclusión que se puede extraer del informe es que estos programas son una herramienta prometedora para acercar el talento joven al medio rural, mejorar la percepción de estos territorios y generar vínculos personales y profesionales. No obstante, su capacidad para traducirse en arraigo dependerá de que estas experiencias se acompañen de oportunidades reales de empleo, vivienda, conectividad y servicios.
En este contexto, la diputada delegada del Cuarto Espacio de la Diputación de Zaragoza, Cristina Palacín, ha resaltado que el 10% de los estudiantes que han realizado las prácticas en el medio rural a través del programa Erasmus Rural financiado por la Diputación de Zaragoza, que empezó en 2018, ha encontrado empleo en alguno de los municipios de la provincia de Zaragoza. “El programa es una verdadera conexión entre el mundo académico y el mundo laboral, un puente entre la urbe y lo rural, entre las expectativas y sueños de los alumnos y la realidad”, ha destacado Palacín.
Por su parte, el director de la Cátedra DPZ sobre Despoblación y Creatividad de la Universidad de Zaragoza, Vicente Pinilla, ha incidido en la importancia del programa. “Cuando lo copian, lo imitan o lo replican en otros lugares quiere decir que está bien. Incluso el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico tomó como referencia este modelo para crear hace tres años su Campus Rural”.
Encuestas
El análisis realizado para la elaboración del informe se hace a través de unas encuestas de satisfacción/valoración que tanto las entidades receptoras del alumnado que realiza las prácticas, como el propio alumnado realizan tras finalizar el periodo de prácticas. Se han analizado 700 respuestas de estudiantes y 540 de las entidades participantes en los programas.
Tal y como ha explicado uno de los autores del informe, Adrián Palacios, de estas encuestas se desprende que la valoración de la experiencia es extraordinariamente alta. La media del alumnado es 8,98/10 y la de las entidades 9,30/10. Entre los estudiantes destacan especialmente la acogida de la entidad (9,12) y los vínculos personales y profesionales creados (8,95). Los estudiantes sí ven los municipios rurales como lugares atractivos para vivir, con una valoración media de 8,02/10, pero son bastante más escépticos respecto a las oportunidades laborales, que reciben 6,74/10.
El principal problema, según se refleja en el estudio, aparece en las condiciones para establecerse permanentemente. Asimismo, el alumnado detecta carencias en servicios, vivienda, comercios, infraestructuras y presencia de personas de edades similares, siendo el acceso a internet y servicios los elementos peor valorados, alrededor de 5,4/10.
Además, existe una diferencia importante entre cómo ven el territorio los jóvenes y cómo lo ven las entidades locales. Las entidades valoran mucho mejor la conectividad, vivienda, servicios e infraestructuras que los estudiantes. Esto puede ser importante: quienes ya viven y trabajan en el territorio pueden estar infravalorando las barreras que perciben los potenciales nuevos residentes.
También existe una brecha entre prácticas y empleo posterior. Los estudiantes muestran bastante interés en continuar trabajando en la entidad donde hicieron las prácticas (7,20/10), pero las entidades muestran una disposición bastante menor a ofrecer un contrato temporal (6,02) y, sobre todo, permanente (5,11).
No basta con una buena experiencia laboral
Además de esta aproximación más descriptiva, también se ha realizado un análisis estadístico más detallado. En este caso, los resultados apuntan a que no basta con tener una buena experiencia profesional. De hecho, la valoración del ocio está positivamente relacionada con considerar el municipio un buen lugar para vivir y con preferir residir en el medio rural. Las oportunidades laborales también tienen una asociación positiva importante con la valoración del municipio.
Por ello, en el informe señalan que los erasmus rurales deben entenderse como una pieza “relevante, pero no suficiente” dentro de una estrategia más amplia de desarrollo rural y cohesión territorial. Asimismo, se apunta también que estos programas intentan resolver, en parte, un problema de información y matching laboral. En muchos territorios rurales existen dificultades para atraer trabajadores cualificados, mientras que muchos universitarios desconocen las oportunidades profesionales y vitales que pueden existir fuera de las ciudades. De esta forma, señala el informe, estas prácticas actúan como puente entre trabajadores cualificados (universitarios) y territorio.




