10.00 h. Cosuenda. La torre de la Lisalta marca el inicio del recorrido y ofrece un excelente punto para interpretar la relación entre la localidad y su entorno. Desde este enclave se observa un paisaje modelado por la vid, los caminos y las bodegas tradicionales, reflejo de una economía ligada a la tierra. El paseo por el barrio de las bodegas y la arquitectura popular permite entender cómo el paisaje ha condicionado la forma de habitar y construir.
12.00 h. Cariñena. Desde el torreón de las Monjas, único resto del antiguo recinto defensivo, el recorrido urbano permite descubrir una localidad profundamente vinculada al paisaje vitivinícola que la rodea. La antigua sinagoga, la iglesia parroquial y el trazado urbano reflejan siglos de convivencia entre actividades agrícolas, vida cotidiana y organización del territorio.
16.30 h. Longares. La visita se detiene en la iglesia de la Asunción, cuya torre mudéjar se alza como referencia visual en un entorno dominado por los cultivos. El paseo por la arquitectura popular completa una experiencia que invita a observar cómo el paisaje, el trabajo agrícola y el paso del tiempo han configurado la identidad del pueblo.