La Máscara hará sus apariciones  en una de las tradiciones
más singulares de Zaragoza y los disfraces invadirán Mequinenza

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La Máscara de Ateca, una de las tradiciones más singulares de Zaragoza provincia, volverá a las calles el viernes y el sábado en un ritual único . Foto DPZ.

Ambas son fiestas de interés turístico de Aragón

 

La Máscara de Ateca y los disfraces de Mequinenza protagonizan este fin de semana las celebraciones por San Blas. La Máscara de Ateca, una de las tradiciones más singulares de Zaragoza provincia, volverá a las calles el viernes y el sábado en un ritual único que apenas ha cambiado en los últimos 125 años y del que podrán disfrutar tanto los vecinos del municipio como todos aquellos visitantes que quieran acercarse. Al mismo tiempo, los disfraces volverán a invadir Mequinenza durante las fiestas de San Blas y Santa Águeda. Ambas celebraciones están declaradas fiesta de interés turístico de Aragón.

La Máscara es la protagonista de las celebraciones de San Blas en Ateca gracias a sus esperadas apariciones ataviada con un colorido traje de franjas verticales rojas y amarillas, un gorro, cascabeles, un sable y una cobertera (el pequeño escudo circular con el que ejerce su función protectora).

Esta fiesta popular, profundamente arraigada en Ateca, se vio influida por las tensiones que se vivieron en el siglo XIX entre realistas y liberales y entre carlistas e isabelinos, llegó a ser prohibida durante tres años en la Segunda República, y ha tenido que suavizarse atendiendo a nuevas costumbres que se han impuesto a las propias.

Los actos empezarán la mañana del viernes 2 de febrero, festividad de la Virgen de las Candelas. La Máscara hará su aparición en la plaza España para encorrer y asustar con su sable de hierro y su escudo a los niños y niñas que le esperarán en la puerta de la casa consistorial para intentar arrancarle los cincuenta cascabeles que lleva colgando. El personaje pasará la cobertera por la cabeza de quienes se acerquen a ella a modo de bendición y durante el recorrido entrará en distintas casas y locales recibiendo pequeños regalos como dulces y tabaco.

La Máscara volverá a salir el viernes por la tarde, y por la noche se preparará una gran hoguera en la plaza de España en torno a la cual se reunirán vecinos y visitantes junto al protagonista de la fiesta. Habrá reparto de dulces y cuando la hoguera se consuma la Máscara saltará las brasas y los asistentes cantarán a corro la canción El puente de Alcolea, muy conocida en la localidad.

La fiesta continuará el sábado, 3 de febrero, día de San Blas. A las 11.30 tendrá lugar una misa seguida de la procesión hasta la ermita y la posterior subida al cerro, momento culmen de las celebraciones.

Tras recitar unos versos ante el santo, la Máscara ascenderá al cerro de San Blas, a los pies de la ermita, mientras los jóvenes del pueblo le esperarán en la cima armados con manzanas y se las lanzarán para intentar evitar que llegue a lo más alto (hasta 1979, en vez de manzanas y otras frutas a la Máscara le tiraban piedras).

Una vez arriba, se formará un corro y se volverá a cantar la canción “El puente de Alcolea”. Al terminar, los niños y niñas volverán a intentar quitarle los cascabeles a la Máscara, que regresará a la ermita, recitará otra copla al santo y acompañará a la procesión de regreso a la iglesia cerrando así esta singular tradición que se repite cada año.

Los orígenes del personaje

Los inicios de esta tradición son inciertos, ya que no se conservan datos escritos al respecto. Según se recoge en el libro Cascabeles entre bandas rojigualdas, escrito por el historiador Francisco Martínez García y editado por la Institución Fernando el Católico de la Diputación de Zaragoza, existe la posibilidad de que la Máscara fuera un botarga, un personaje que era habitual en las fiestas populares en las que se usaban disfraces estrafalarios. Sus raíces serían muy lejanas, y ya en el siglo XV habría sido incorporado por la Iglesia a la procesión del Corpus Christi como elemento lúdico y festivo.

Posteriormente, el botarga tendría la misión de bailar junto a los danzantes y de perseguir a los vecinos para golpearles con el sable y la cobertera, pudiendo realizar también las funciones de ‘director’ en el dance o de bufón una vez entrado el siglo XVII. A ese botarga de los siglos XVII y XVIII que vestía de rojo y gualda, que portaba sable y cobertera y que iba tras los niños y protegía a los mayores se le lanzarían restos de fruta y desperdicios al igual que se hacía con el antiguo Cipotegato de Tarazona.

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Los disfraces de la fiesta son seña de identidad en Mequinenza. Foto: DPZ.

Los disfraces de Mequinenza

En Mequinenza también tienen todo listo para la celebración de las fiestas de San Blas y Santa Águeda, declaradas de interés turístico de Aragón. Los vecinos de la localidad ultiman los detalles en lo que se refiere a intenso trabajo de elaboración de los espectaculares diseños artesanos de los disfraces que participarán en los concursos infantil y de adultos, dotados con 3.500 euros en metálico y suculentos premios y obsequios para los participantes.

Se trata de una celebración muy arraigada y participativa que, aunque ha sufrido algunos cambios a lo largo de sus tres siglos de historia, sigue manteniendo la tradición del diseño y la elaboración totalmente artesanal de sus espectaculares disfraces. Los disfraces de la fiesta son seña de identidad y referente en esa zona de la provincia, auténticas obras de arte que compiten en dos concursos dotados con importantes premios en metálico.

Aunque las fechas oficiales de la festividad fijadas para 2024 son del 2 al 4 de febrero, las actividades programadas ya comenzaron el pasado fin de semana con el acto protocolario de entrega del Bastón de Mando a las representantes de las  comisiones de San Blas y Santa Águeda. Y no es el único acto previo ya que hoy miércoles en la sede de la Asociación de la Mujer Mequinenza se ha llevado a cabo un taller de elaboración de las tradicionales “coques” dirigido a escolares.

El viernes, 2 de febrero, a partir de las 17.00, un pasacalles que arrancará de la plaza del Minero recorrerá las calles de Mequinenza para calentar motores para el desfile del concurso de disfraces infantil que tendrá lugar en un Pabellón Polideportivo Municipal que contará, por segundo año consecutivo, con un montaje de luz y sonido muy especial para arropar la puesta en escena de los grupos participantes. A partir de la media noche, la Sala Vora Riu acogerá el primer baile de disfraces que contará con la actuación de Leticia Sabater y discomóvil.

El sábado, día de San Blas, las actividades arrancarán a las 11.00 con la misa cantada por el Coro de Mequinenza en la Iglesia de Nuestra señora de la Asunción, procesión y reparto del “Pa Beneït”. Por la tarde le tocará el turno al desfile del concurso de disfraces de adultos tras el pasacalle que volverá a estar amenizado por la charanga La Bancha. De madrugada, segundo baile de disfraces en la Sala Vora Riu con la Màxims Orquestra Show y discomóvil.

El domingo, 4 de febrero, por la tarde, se han programado dos actividades. A las 16.30 la compañía La Pantomima pondrá en escena en la Sala Vora Riu el espectáculo infantil de títeres “Esteriotips” que invita a reflexionar sobre la igualdad y el no a la violencia de género. A continuación en la Sala Goya el concierto “Canta y no llores” de José Luis Urbén y su gente, un espectáculo musical en el que se van desgranando las mejores melodías de Aragón y del mundo.

La recta final de la festividad la abrirá la celebración de Santa Águeda en lunes 5 de febrero con misa cantada por el Coro de Mequinenza y reparto de “Pa Beneït” en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y los rosarios en honor a Santa Águeda, por la tarde, y San Blas, el martes 6 de febrero.