Poco éxito tuvo el viaje de prensa organizado por el Departamento de Agricultura, Ganadería y Alimentación. Este tapao vio de lejos el canutazo del consejero Javier Rincón, siempre acompañado por la solícita directora general Amparo Cuéllar. Apenas vio a los representantes de Heraldo de Aragón, Marta Tornos Comunicación y, por supuesto, Gastro Aragón. También estaban, pero viven allí, los de Aragón Televisión que, por cierto, se fueron bien provistos de dulces de Pastelería Ascaso, que tenía su estand alejado del oficial, Aragón Sabor de Verdad.
Y este año, hasta los expositores más críticos se mostraban satisfechos con el espacio institucional. Faltaba, sí, una cocina para demostraciones y degustaciones, pero, según escuchó este tapao, el espacio era amplio y cómodo, con un discreto reservado donde cada cual almacenaba su intendencia y, cómo no, las bebidas. Cava, cerveza y vinos pudo beber este tapao invitado por sus amigos del sector, que parecían contentos con los contactos logrados en la feria.
Sin embargo, hay un problema con el diseño. Al retratar el espacio aragonés, el tapao pudo contemplar cómo se podía ver, a través del estético vano del mismo, aspectos del estand posterior, en este caso el de Cataluña, como se aprecia en la fotografía, ampliada para la ocasión. Lo que perturbaba un tanto.

Paseando por los pabellones, leyó uno «Ternera reposada del Pirineo aragonés», el proyecto Summatura. Y allí que se metió el tapao, para descubrir, algo agazapado, el vinatero Luis Oliván, cuyos vinos distribuye precisamente Copima, la creadora de este proyecto cárnico.
Allí pudimos leer el mejor eslogan de la feria «Soy madura y estoy muy buena», que logró un alto numero de selfies; entre ellos los de Mariano Millán y el editor de esto, Urtasun.

 

Esta semana tendremos, al fin, gobierno en Aragón. Y todo apunta a que la mayoría de los aspectos que interesan a este tapao –en la parte de su oficio de cotilla– quedarán en manos de Vox. Que ostentará, nada menos, las consejerías de Agricultura, Ganadería y Alimentación y Medio Ambiente y Turismo. 
Y diligente que es uno, a la espera de nombres propios, se ha leído el Acuerdo de Gobierno PP-VOX Aragón, según dicen muy parecido al de Extremadura; aunque leerse ese es ya demasiado incluso para un tapao.
Cosas curiosas: las palabras gastronomía y hostelería no aparecen en todo el texto, y turismo solo lo hace al citar la consejería. Como si les interesara más bien poco.
Más concretas, incluso demasiado, son las medidas en el apartado denominado Sector primario. Además de la reiterada oposición a las medidas de la agenda 2030, el pacto Verde y la PAC, pretenden reformar la Ley de agricultura social y familiar de Aragón, de cuando el gobierno de coalición.
Y el resto de medidas parecen surgidas de un largo almuerzo con unos cuantos agricultores de derechas. Que si más regadíos, las obras pendientes del Pacto del Agua, los embalses pendientes o deseados, más pasta para modernizar, defensa de la caza. O los más concretos y compartibles: Impulso del pastoreo como herramienta de prevención de incendio, Protección de los ganaderos frente a ataques de grandes depredadores y, curiosamente, Reintroducción del lince ibérico, «para recuperar esta especie y prevenir la sobrepoblación del conejo y los graves daños que provocan en campos e infraestructuras».

Para acabar, ya dentro del apartado Medio Ambiente, dos nuevas curiosidades: Promulgación de una normativa de protección de los olivos monumentales de Aragón y Garantía de conservación de la presa de los Toranes como Bien de Interés Cultural, que debería ser demolida por Iberdrola, según sentencia del Supremo.

 

Bunbury acudió a La Revuelta y, como regalo, llevó acertadamente unas aceitunas negras del Bajo Aragón. Astutamente –al cantante zaragozano le está sentando bien la tardía madurez– eludió la comparación de aceites entre los de Jaén, que defiende a muerte Broncano, y el del Bajo Aragón, que sale precisamente de las olivas aragonesas, aunque obviamente no de las que llevó en el bote de cristal. Sobre el minuto veinte, para quien quiera comprobarlo.

 

Hay que felicitar a la aragonesa Elisabeth Iborra, 49 años, primera española sommelier de carne, que está rentabilizando notablemente sus estudios, como prueba el alto número de entrevistas que está concediendo. Por ejemplo, a National Geographic, donde afirma«: Jamás, pero jamás hay que echarle limón a la carne». Este tapao ya ha quedado con unos colegas, también jubilados, para llevar la contraria a la periodista. Ya les contaré.

 

Estamos acostumbrados a que los medios generalistas, tan aficionados a los asuntos gastronómicos, metan la pata en demasiadas ocasiones, asunto al que el tapao ya no presta excesiva atención. Pero en esta ocasión, Hoy Aragón se ha pasado de frenada. Titula: El nuevo club de sushi de Zaragoza que es exclusivo y está en un edificio renacentista, para escribir después en el texto que «La Embajada se encuentra en uno de los emblemáticos edificios del centro de la ciudad. Un palacete del siglo XX de la Plaza Aragón». Oséase, de renacentista, nada.

 

Mucha IA, pero luego pasa lo que pasa. Según informa Heraldo de Aragón,en el recientemente celebrado Foro Turismo de Zaragoza 2026 se cometieron muchos errores de traducción, al no contar la mentada IA con supervisión humana.
Por ejemplo, la confusión de Emilia Romagna –conocida región italiana por Alemania–, Nimes –ciudad francesa–por sms, la Pedrera de Antonio Gaudí por la cantera, el MICE Tourism –reuniones, incentivos, conferencias y exhibiciones– por el turismo de ratones.

 

Otrora, los futbolistas compraban bodegas. Ahora, al menos Ander Herrera, según informa El Periódico de Aragón, opta por los tocinos. Pues participa en una granja procina que se está construyendo en Sádaba. Igual usa su carne para el restaurante La Semana Fantástica, en el que también «está involucrado».

 

¿Relación causa efecto? Se anuncia en Heraldo de Aragón el próximo cierre por traslado del restaurante Mai Tai y unos días después lo roban, según Hoy Aragón.Ya dice la poli que no demos demasiada información en las redes

 

 

¿Por qué ha dejado el Ayuntamiento la gastrocomunicadora?