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Mora y Jiménez, comprobando el estado de los vinos, antes de servirlos. FOTO: Gabi Orte / Chilindrón.

El restaurante Montal –Torre Nueva, 29. Zaragoza, 976 298 998– preparó, con motivo de las celebraciones de su centenario, que se prolongará previsiblemente durante el próximo año, una irrepetible cena en la que se pudieron catar vinos únicos e históricos.

Manu Jiménez y Fernando Mora fueron los encargados de su selección y localización, tarea nada sencilla, además de dirigir la degustación. Nacho Montal explicó que «queríamos hacer algo especial, con vinos de Aragón, diferente y que no estuviera al alcance de cualquiera». Lo consiguieron de pleno.

Apenas cuarenta personas pudieron disfrutar de esta experiencia, que reunió los últimos vinos celosamente guardados por algunas bodegas, o series de tirada limitada, que apenas se pueden conseguir en España. Bien maridados con alguna de las especialidades de la casa.

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Histórica colección de vinos. FOTO: Gabi Orte / Chilindrón.

Excepcionales vinos
Por su parte, Manu Jiménez, que se sentía optimista, recordó que «hay que celebrar que en Aragón tenemos cosas fantásticas», explicando que «este viaje comienza en el pasado y va hacia el futuro». Así dio pasó a un Generoso Fuendejalón 1968, de la familia Navascués, una auténtica rareza, en línea con los vinos del sur, que maridó perfectamente con un Arenque con queso fresco y miel, pimiento asado y pepino encurtido; toda una sublimación del clásico montadito de El Lince.

El Escabeche de boletus con puré de patata ahumado acompañó a los vinos más antiguos de la noche. El Anayón garnacha 1957, de Grandes Vinos y Viñedos, DOP Cariñena, y la Garnacha reserva 1964 de Bordejé, DOP Campo de Borja. El primero, elaborado el año de la fundación de la cooperativa se sirvió durante ocho meses en Can Roca, mientras que el segundo, tinto fino, fue de los primeros embotellados y encorchados en Aragón, unas 5000 unidades, en una botella de Jerez, pues no había disponibilidad de otras.

Otro histórico, el Señorío de Lazán 1988, de Bodega Pirineos, DOP Somontano, por aquel entonces cooperativa, que recordaba el «envejecimiento de los riojas o borgoñas», según Fernando Mora. Realzó un clásico Civet de pichón de Bres.

Para la Paletilla de ternasco a baja temperatura con su jugo, Pago de Aylés acercó su Serendipia tempranillo 2008, de los pocos monovarietales de esta variedad que se elaboran en Aragón.

Y con un estupendo Bacalao ajoarriero llegó la primicia del Jardín de las Iguales macabeo 2016, de Bodegas Frontonio, en Alpartir. Un vino excepcional, único, del que tan solo se beberán 348 botellas en España, debido a la demanda del extranjero.

Un Surtido de queso aragonés fue acompañado por otra rareza, también obra de un Master of Wine como Mora, Norrel Robertson, El escocés volante, El Cismático 2016 magnum, DOP Calatayud, un excepcional monovarietal de garnacha, pleno de vida.

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Los primos Montal, entre los expertos vinícolas. FOTO: Gabi Orte / Chilindrón.