Buen producto para una cocina italiana españolizada

Carmine, a la derecha, y Luciano Sanna con dos de sus pizzas. Foto: Gabi Orte Chilindrón.

 

Nunca se me ocurrió entrar ahí, pues daba por sentado –equivocadamente– que se trataba de una franquicia, dado que los alquileres en el Tubo no son precisamente ajustados. Craso error, producto sin duda de cierta arrogancia.

Solventado el equívoco gracias a un amigo, resulta que Pomodoro es de Carmine Monaco, italiano afincado en Zaragoza, buen conocedor de la gastronomía transalpina, que la ha adaptado a los gustos de los zaragozanos. La supervivencia se impone.

 

Magnífica ensalada, con una burrata poco vista por Zaragoza. Foto: Gabi Orte Chilindrón.

 

Así, las masas de sus pizzas son algo más finas que las napolitanas, sin sus abultados bordes y suelen llevar más ingredientes de los habituales en el sur de Italia.

Pero lo importante es que están ricas y a un precio más que razonable para la zona.

 

Pizza pomodoro. Foto: Gabi Orte Chilindrón.

 

No hay que perderse la de la casa, la Pomodoro, en la que se combina un buen jamón ibérico con la mozzarella, el scamorza –ahumado queso italiano – con un huevo. Probablemente escandalizaría a un napolitano de bien, pero aquí resulta absolutamente recomendable.

El abanico de pizzas es más que suficiente –incluye un calzone– y los más estrictos pueden disfrutar de la Margherita en su esencia, apenas tomate, mozzarella y albahaca.

La oferta se complementa con las ensaladas, entre las que hay que decantarse, de forma obligatoria, por la Burrata, con ese queso de tamaño apenas visto en Zaragoza, que se integra con el tomate de base y una apetitosa focaccia. La Pomodoro, por su parte, con nueces, ricotta y vinagreta de miel y albahaca es otra opción interesante.

¡Ojo! hay que dejar sitio para los postres y las raciones son aquí generosas, por lo que hay que pedir consejo a la hora de elegir. Tampoco puede uno irse sin probar sus postres caseros: la Panna cotta y el Tiramisú. Ignoramos si las recetas de ambos vienen de la madre de Carmine, de su abuela o de una tía lejana; da igual. El resultado es soberbio… y peligroso, porque induce a repetir.

Bodega muy corta, pero suficiente.

Y desde hace tiempo disponen de servicio a domicilio o recogida en el propio establecimiento.

¡Lástima de tiempo perdido por imaginar apriorismos!

J.M.M.U.

 

Pana cotta y tiramisú, para los lamineros y los poco golosos. Foto: Gabi Orte Chilindrón.

 

Pomodoro. Mártires, s/n. 50003 Zaragoza. 976 900 048. Horario: de miércoles a jueves y domingos, de 13 a 16 y de 20 a 23 horas; de horas; viernes y sábados, de 13 a 16 y de 20 a 24 horas. Cierra lunes todo el día y martes mediodía. Precio medio: sobre 15 euros. Conveniente reservar. Admite tarjetas. Dispone de terraza. Comida para llevar y a domicilio.