La esencia de la zona

Mari y Ana Blasco, en el comedor de Casa Pardina. Foto: Gabi Orte Chilindrón.

 

 

Las hermanas Ana –en la sala–y Mari –en la cocina– Blasco Castillo pueden presumir de ser pioneras en la hostelería alquezerana, desde su primigenio Mesón del Vero, abierto por sus padres a la entrada de Alquézar. Lo dejaron en 2007 para abrir Casa Pardina dos años después, precisamente en la casa en la que nacieron. Que se ha convertido en toda una referencia de la zona. Y donde, por cierto, todas las que trabajan son mujeres.

Distribuido en varios niveles del caserón familiar, con magníficas vistas hacia la colegiata de la localidad, la casa posee el encanto singular de lo vivido, con las paredes de piedra, por más que esté perfectamente habilitado como comedor, con diferentes espacios que preservan la intimidad de los clientes.
Antes de la llegada de los kilómetros cero, las hermanas Blasco ya apostaban por lo local, por lo que Casa Pardina es un magnífico compendio de la cocina del Pirineo y el Somontano; servida, eso sí, como manda la tradición, en más que generosas raciones.

Además del menú degustación–59 euros– dispone del Casa Pardina, por 47 euros, que funciona como una carta, ya que ofrece quince entrantes y otros tantos platos principales y postres. Se comienza siempre por una degustación de Aceites Ferrer –la almazara del esposo de Ana– con tres variedades: verdeña, alquezerana y negral–, además de jamón de Teruel DOP con sus tostadas.

Las tradicionales chiretas. Foto: Gabi Orte Chilindrón.

Ante el cliente se abre un amplio abanico de opciones, desde las rotundas Judías blancas con chorizo y oreja de cerdo a la más refrescante Ensalada de naranja, mango y bacalao ahumado, pasando por los Caracoles guisados con su vasito de ajaceite o las Borrajas con almejas. Un eclecticismo bien pensando que aborda lo local y cercano, la vecina Francia o las innovaciones aragonesas.

Con la misma filosofía, pero más tradicional en el cocinado, en los platos fuertes no falta el Cordero al horno asado a baja temperatura con patatas a lo pobre, ni la Chanflaina de Alquézar con chireta hervida, que encandilará a los amantes de la casquería, ya que incluye chiretas. Pero también Canelones de rustido y pato, Jabalí guisado con vino rancio o Bacalao al horno gratinado con muselina de ajo y crema de manzana.

Más libertad en los postres, elaborados allí –salvo delicadezas como los helados Elarte o la Trenza–, donde conviven sin problemas las fresas con yogur de oveja con el tiramisú o un coulant con helado de vainilla.

Un auténtico placer para los amantes de la cocina tradicional, bien elaborada, servida y explicada con mimo y cariño Alquézar tiene atractivos más allá de su arquitectura. Coma aquí y confírmelo. El viaje merece la pena.

J.M.M.U.

Guiso de jabalí. Foto: Gabi Orte Chilindrón.

Restaurante Casa Pardina. Medio, s/n Alquézar. 974 318 425. Horario, de octubre a marzo: de jueves a sábados, de 13.30 a 15 y de 20 a 21.30 horas; domingos, de 13.30 a 15 horas. Cierra de lunes a miércoles. Menú: 47 euros, incluido vino de la DOP Somontano y agua. Menú degustación: 59 euros, incluido vino de la DOP Somontano y agua. Admite tarjetas.