Por la alrededores de la calle Fueron de Aragón, de Zaragoza
Aquí vamos con la segunda entrega de ¡Putos Barrios!. Hay que recordar que es una calle que ya tiene una edad, pero el espíritu que desprende es de barrio, de cercanía y de charrar sin prisas por sus estrechas aceras. Igual se te paran los coches a saludar que te pasa el autobús pitando… el pito. No hacen verbena porque es un lío, porque ganas le echan. Vivimos de todo, tiendas con «ese estilo de toda la vida», comida preparada 100% casera, dulces de confianza y entusiasmo, restaurante desarrollando un concepto nuevo de ofrecerse y un par de tabernas simpáticas hasta decir basta. Pues con todo esto nos fuimos a casa –y alguna cervecita–, las ideas un poco revueltas, pero contento. Siempre fui un chico fácil.

Ultramarinos
Venga listos, ¿decidme unos ultramarinos en Zaragoza que sigan peleones en su barrio?, creo que ya no quedan, los han convertido en bares. No es el caso de Ultramarinos Casablanca –Avda. Valencia, 11. 50005 Zaragoza. 976 554 982–, del que cuenta la leyenda cómo el abuelo Santos ya comercializaba con huevos entre Castilla y Aragón. Se ve que le pilló el gustillo y montó tienda, aunque fuera su hijo Jesús el desarrollador final de la idea, llegando con 75 años a manos de José Luis, la tercera generación y continuador de la palabra ultramarinos, un orgullo para su barrio. Decir Jamón de Teruel es decir marca de la casa, objeto de lujuria y por bandera, al igual que toda la charcutería de la que presumen en el mostrador –que hay un buen montón– es libre de gluten. Las conservas son otro palo a tener en cuenta, llegando a ofrecer más de cuarenta referencias de bonito, es o no bonito. Presumen mucho de una gran presencia aragonesa en vinos y demás productos, sin perder por supuesto otras apuestas nacionales. Lo más importante, tienen gamusinos. Dejar de buscar ya.

Siete comensales
Te van a contar cosicas, quieren que untes y saborees, te van a sorprender. Tras formarse en el Topi y pasar después por las diferentes cocinas que se encontraba a su paso, Alejandro decidió dar el paso y así, sin banda de música ni corte de cinta ni discurso de la alcaldesa en julio de este año nació Rassmia Restaurante –Fueros de Aragón, 22. 50005 Zaragoza. 633 960 338–. Un concepto saleroso/fusión/autor, donde solo siete comensales disfrutan en una amplia barra los platos que poco a poco van saliendo de la cocina, explicando los procesos e interactuando con la clientela. Pongamos por caso tres aperitivos, cuatro salados y un postre, lo que viene siendo ocho platos. Y como el roce hace el cariño todos salen tan amigos. «Digamos que guiso y ellos se lo comen»; fuera estrés, fuera ansiedad, solo saborear. Todos los platos son hijos de Alejandro pero en especial el Pollo causa limeña le tiene cogidico el corazón, cosas de cocineros. La reserva es obligatoria y como son solo siete comensales la cosa se va prorrogando, pero insistir en la espera sabe a gloria y a gustirrinín.

La casa de los lamineros
Lamineros esta es vuestra casa: Horno Ismael – Lorente 9-11. 50005 Zaragoza. 976 357 224–. Mirando 47 años hacia atrás, Marivi se siente orgullosa de lo que es, ella y sus familiares, pues fue su abuela la que empezó –en casa– haciendo rosquillas y torrijas. Luego ya vino el mercado de Hernán Cortés hasta la actual ubicación de calle Lorente. Contarlo es fácil, pero llevar a cabo el proyecto tiene lo suyo. Todos han contribuido, padres, hijos y espíritu santo, más cuñadas, nueras y nueros y alguna que otra mascota. Con trabajo consiguen sacar adelante tres tiendas propias en la ciudad, donde todo se trabaja a mano, donde todo es artesano y eso, lo tradicional es de lo que más presume esta mujer.
«Orgullosa estoy de todo el mostrador pero las lunitas –hojaldre de crema caramelizada–, el mazapán de cerezas amaretas o el antiguo guirlache aragonés nos da identidad y casta. Y me gusta». No paramos de hablar y aprovechando que estamos casi en Navidad, alardea de sus veinte referencias de turrones, para todos los sentidos y paladares, aunque no tenga. Hay que ir, darles un abrazo y golosear con lo más pintado.
Una cosa, ¿sabéis cuál es la especialidad de la casa?, la breva. ¡Es o no una declaración de intenciones!

Casquería para golosos
Son los últimos en llegar, Taberna La Gildika –Lorente, 19. 50005 Zaragoza– lleva abierta un mes, pero a Cristina y José lo que les sobra son tablas y los parroquianos que por allí se dan cita, lo saben. Decidieron buscar «algo mas pequeño» y sin tanta faena, pero les da igual, múltiples banderillas, hasta diez diferentes, fritos clásicos y un pequeño ramillete de casquería para los más golosos: desde crestas de gallo hasta manitas con setas y jamón, que son su identidad. Pero si vienes con hambre canina te montan un cachopo y unas sidras y si encargas son capaces de trocear la vaca de Milka. Todo terreno sin complejos, caseros y de buena cocina. Se llena con facilidad por eso no hay que soltar la banqueta que te ha tocado en suerte. Son gente de barrio y del barrio y cuidan a sus clientes como tal, igual de cariñoso es un «buenos días, amigos» que un «tira a cascala». Son buenos chicos.

Pollos desde 1971
En Pollos Elva –Fueros de Aragón, 18. 50005 Zaragoza. 656 623 152– llevan dándole vueltas al pollo desde 1971 y, a día de hoy, Inma y Paco cuentan con más de 35 referencias para que no te quedes con hambre, desde brazo de salmón, algunos fritos, gambas orly, codillo o conejo, ternasco y pimientos asados, paellas, fideuá o canelones, rabo, bacalao, merluza y más croquetas variadas.
Y, atención, todo lo guisan ellos, no hay quinta gama, no hay precocinados, no hay ni trampa ni cartón. Qué suerte tienen en esta calle los dos millones de estudiantes y el resto de vecinos, pero no solo ellos, les vienen clientes de toda la ciudad; hay que reservar y hacer fila. Su plato estrella es el pollo al ast y su slogan venir a mi casa a comer, como aquel que lo bendecía todo. No es para menos, gracias a su buen hacer se han ganado el respeto del popular y eso es un más a más; hace más ruido que Manolo el del bombo, a lo que esta pareja responde guisando toda la semana, los siete días. Abiertos de mañana, sonrisa incluida.
Sorprende que ante el aluvión de comidas exóticas o simplemente de otros países la referencia en casa sea el pollo, el cual lo preparamos con especias y una sal de elaboración propia. Para más salero. Hay hambre de tradición.

De vermús
La Vermutería Cabecita Loca –Lorente, 17. 50005 Zaragoza– es conocida popularmente como las Ana’s. Dos mocetas currantas y simpáticas que se pasean con rasmia por todo el local, literalmente dedicado al vermut de Barbastro creado por Víctor Clavería. Para su creación en 2020 contactaron con él, le contaron el proyecto y voilá para el barrio. Los dibujos identificativos de la marca llenan las paredes y su vermú los vasos de los clientes a cualquier hora. También les gusta cocinar y pillan todo lo que se menea para meterlo en la cazuela: mexicanos, indios, italianos, franceses y variado para que el personal no tenga sensación de repetirse. Les gusta presumir de la oreja de cerdo gallega, pero realmente lo que les saca los colores son sus canelones y su brioche de carrillera, ahí es donde el respetable homenajea su arte con vítores y un viva las Ana’s. Emoción entre costuras. Buen ambiente y risas es lo que predomina en esta vermutería, que es eso y un montón de cosas más. Vayan, saluden, sonrían, háganse fotos y recuerden, la oreja de cerdo gallego anda suelta.
Y así en esa mañana tan florida, nos alejamos de la calle Fueros de Aragón –y alrededores– montado en el autobús del 35 como solo lo saben hacer, y qué estilo, los residentes del Picarral, que existir existe.





