La magia de los Cobretti

 

Elena y Mario Cobretti, en la puerta de El Truco… Foto: Gabi Orte Chilindrón.

 

 

No sabría uno decir si Mario Cobretti es más mago que hostelero o al revés. Lo cierto es que han logrado un bar mágico –«maravilloso, estupendo», en la segunda acepción del DRAE– y también majico.
En pleno Tubo, con escasos metros cuadrados –menos mal que tenemos la terraza– El Truco despliega un elenco impresionante de tapas y raciones; todas ellas –¡ojo!– aptas para celíacos, aunque si no se lo dicen, ni se entera.

Con experiencia en la hostelería de copas y en algún restaurante compartido –como Zuco–, Mario dio el salto a El Tubo, donde el buenhacer del veterano cocinero Paco Lahuerta le ayudó a consolidar una oferta diferente. «Hacía unas albóndigas trufadas con almendras, hasta con los ojos vendados y una mano atada a la espalda. Y le salían perfectas».

 

…que dispone siempre de una surtida barra. Foto: Gabi Orte Chilindrón.

 

Apenas conocía el mundo celíaco por un compañero del colegio de Elena –su hija, ahora también en el bar–, cuya madre le llevaba unos bocadillos con un pan que «era un corcho de pescar pulpos». Ya en Zuco comenzó a elaborar comida sin gluten y, al abrir El Truco, decidió que toda la oferta sería para celíacos. Y el colectivo, agradecido, le ayudó en la consolidación del establecimiento.

Entre la amplia oferta de la casa destaca la variedad de hasta treinta croquetas propuestas –ganadoras de varios premios– y su mejor especialidad, los huevos rotos con carrilleras, de los que sirve centenares cada semana, y están deliciosos. Pero también las tortillas rellenas, –ferviente jugador en la Liga de la Tortilla, ha recibido el Tortillito de honor en su primera edición–, el pulpo –que cuecen ellos mismos– y el secreto ibérico. O patatas bravas, madejas, oreja de cerdo con patatas revolconas, chipirones enharinados, cazón en adobo, empanadillas de atún. Muchos fritos clásicos, que llegan en su justo punto de cocción, además de generosas raciones, diseñadas para compartir entre varios; eso sí, con una única cuenta por mesa.

 

Cananas, chipirones enharinados. Foto: Gabi Orte Chilindrón.

 

Cuenta con un servicio joven, amable y servicial, que no agobia al cliente que simplemente desea un vino y una tapa.

Un bar familiar, en el sentido estricto de la palabra, que ha sabido evolucionar para adaptarse a los tiempos actuales, logrando mantener su potente personalidad en un enclave tan complicado como es el zaragozano Tubo.

Eso sí, resulta difícil encontrar sitio, no desespere y espere; menos mal que nos queda la terraza.

J.M.M.U.

 

Carrilleras con huevos rotos, una de sus especialidades. Cananas, chipirones enharinados. Foto: Gabi Orte Chilindrón.

 

Bar El Truco. El Tubo. Estébanes, 2. 50003 Zaragoza. 976 055 753. Horario: lunes y de miércoles a sábados, de 12 a 16 y de 20 a 24 horas; domingos, de 12 a 16 horas. Cierra los martes. Admite tarjetas. Aparcamiento público cercano, plaza España. Buen acceso personas con discapacidad.