Históricamente, el Comité Aragonés de Agricultura Ecológica, más conocido ahora como Aragón Ecológicono ha congeniado con los diferentes consejeros de Agricultura, fueran del partido que fuesen. Ignoramos cómo están las relaciones en la actualidad, pero lo cierto es que el Departamento de Departamento de Agricultura Ganadería y Alimentación no ha prestado mucha atención –en realidad, casi ninguna–a la celebración del Salón Alimentos Ecológicos Zaragoza, los pasados días 2 y 7 de julio.

 

Pensaba este tapao que ni la consejera Arancha Simón, ni la directora general, Amparo Cuéllar, asistieron al mismo, y eso que se desarrolló unas plantas más abajo de su despacho, en la sede del Departamento.
Pero sí, fueron, aunque no lo consideraron objeto de una nota de prensa, como si hicieron, por ejemplo, con su asistencia a finales del mes pasado a la presentación del Festival Vino Somontano, o a la final del Concurso Provincial de Tapas de Huesca, ambos en Barbastro, o al pleno del Consejo Regulador de la DOP Jamón / Paleta de Teruel, en Teruel, y la final del Concurso de paquitos de Ternasco de Aragón, en Zaragoza.

Para rematar la dura semana del Comité, se vio obligado, por sentencia judicial, a publicar un anuncio en Heraldo de Aragón a propósito de su largo litigio con la Asociación Ecovalia y el Servicio de Certificación CAAE, S.L.U. Allí se explicita lo que tendrá que abonar el ahora denominado Aragón Ecológico como indemnizaciones. Toda una pasta.

 

 

 

 

 

 

Para culminar la ecosemana trágica, los responsables del mercado agroecológico de Zaragoza había preparado una demostración de cocina a cargo de Ismael Ferrer, el sábado, 4 de julio, tras solicitar los permisos correspondientes.

No pudo ser. Apareció una inspectora de sanidad y Ferrer no pudo elaborar su Gazpacho de Teodoro Bardají y la Goguera de conejo. Sin embargo, poco después, ya sin la inspectora, un ciudadano ofreció −eso le contaron al tapao, que ya había completado su compra semanal− unos sorbetes con fruta ecológica del propio mercado; sin permis0.

¡Cosas veredes Sancho!

 

 

Quizá si El Rincón de Baro, que acaba de cerrar sus puertas, se hubiera presentado a la última edición de La liga de la Tortilla, hubiera evitado el fatal desenlace. Por supuesto, fue invitado a participar por parte de la organización

 

 

¿De ahí la salida del gerente?