Se veía venir y llegó. Con la pandemia en marcha y la falta de actividad agroalimentaria y gastronómica, lo que llega a este tapao se agosta.

Se adelantaron los bares y restaurantes de los chinos, que fueron cerrando casi de forma coordinada como, por ejemplo compran la cerveza. Más información de primera mano, quizá; otra cultura y diferente forma de entender la vida, seguro. El caso es que su ejemplo, por ley, ha tenido que ser seguido por todos los demás.
El resto de cierres ha sido progresivo y curioso. Unos cuantos, pocos, establecimientos aragoneses bajaron la persiana ya el jueves, en un duro ejercicio de responsabilidad; otros sufrieron maliciosos rumores a principios de semana. Y algún colectivo, como los Gastro Sitios, anunciaron su cierre apenas una hora antes de que el Gobierno de Aragón anunciara su decisión, adelantándose al Estado de Alarma, que llegó por la noche, por más que adelantado.

O sus clientes son especiales, o hay muchos cerca de las redacciones o son unos linces con esto de la comunicación. Pareciera que solamente los establecimientos de Mercadona fueran asaltados por las hordas ávidas de aprovisionamiento durante la última semana. ¿No pasa en los demás supermercados?

 

 

Muestra contactos

No ha sentado nada bien al colectivo de productores de cercanía que conforman Muestra Agroecológica de Zaragoza la decisión del ayuntamiento de Zaragoza de cancelar el sabatino mercado de la plaza del Pilar. El consistorio lo considera mercado ambulante, al revés que otros municipales, dejando a sus habituales clientes sin esta cita.
Puede que la decisión sea acertada, por aquello de la concentración de gente −que se dio, y mucho, en otros establecimientos de alimentación, esos sí, abiertos−, pero de fondo se detecta un desinterés del gobierno municipal hacia este proyecto.
De hecho, tras su paso de Medio Ambiente a Mercados, los productores, que se están constituyendo en asociación, apenas saben qué pasará con su futuro. Al menos, faltaría más, pudieron surtir a sus tiendas habituales; eso sí, no citaron a una, avispada, que aprovechó el anuncio del cierre temporal para ofrecer sus productos ecológicos.

 

La pregunta de la semana
¿Seguiremos con el pánico al desabastecimiento?